Actualmente, aceptamos que guardamos parecido a nuestros familiares física y psicológicamente, pero esta opinión no ha existido siempre.

En la actualidad, repartimos el parecido entre la familia materna y la paterna, equitativamente, pero en algunos lugares sólo se reconoce el parecido con la madre, porque es mucho más fácil demostrar que se es la verdadera madre que demostrarlo del padre. Aristóteles y los biólogos del s. XVII y s. XVIII, consideraban que el padre era el único que aportaba información a los criatura porque pensaban que dentro del espermatozoide habia un niño completo listo para crecer. El papel de la madre se centraba en guardar el niño en su vientre mientras se formaba.

Los trabajos serios sobre la herencia biológica empezaron con Mendel en 1865, con una investigación sobre híbridos en plantas. La aplicación de estos hechos en los hombres fue demostrada por Garrod en 1902.
Una pagina muy interesante sobre los experiementos del Mendel en los hibridos en plantas esta AQUI

Obsesión por la genética.
La sociedad española siempre ha estado ligada a la genética, pues la herencia siempre ha estado determinando desde la sucesión del trono hasta los oficios más humildes. Esta manía ha llegado incluso a negar la herencia de la corona a un niño por no parecerse a su padre, el rey, sino a un consejero de este.